jueves, 20 de diciembre de 2012

Te miro y me Encuentro. del Deseo de la Madre

Te miro y me encuentro
Reflexiones sobre la Imagen de la Madre y el infante  en el Psicoanálisis
Por: Psic. Manuel Jesús Tello Collí
Somos poemas antes que poetas, es en el deseo de dos, donde nace uno, es mediante el deseo de la madre por el hijo por el que venimos a la vida. Este es el primer llamado, el llamado de la madre, que hace del hijo su complitud, es gracias a ese deseo que tenemos vida. La Función de la Madre es la de dar un cuerpo, de hacerlo vivo, la función del amor, pero de un amor que no sea “Un Todo” o “Todos iguales”, un amor que de espacio para la construcción del sujeto. Es el Deseo de la Madre donde el infante queda insertado ya sea como Objeto o como Sujeto.
¿Pero por que es importante el hijo para la madre? El psicoanálisis muestra los canales, los causes por lo que una mujer, desea al hijo y desea ser madre, primeramente hay que dejar de atribuirle a la mujer el famoso “Instinto Materno”, el sujeto es sujeto de la pulsión y no del instinto, no esta demás recordar que Freud utiliza el termino Trieb, que se han mal  traducido por “instinto” provocando la confusión.
“Producto de tu desobediencia parirás con dolor” le dice Dios a Eva, “La primera Mujer y Madre”; siguiendo a Freud el cual parafrasea la frase se Napoleón “La anatomía es el destino”; es la insuficiencia anatómica la que permite la fantasía de ser mal hechas; por lo que siguiendo estas dos ideas y sumándolo a la conflictiva edipica de la mujer, el hijo puede ser una bendición, que venga a completar, a restituir los primeros infortunios o bien el hijo este en posición de ser el recuerdo vivo de la herida siempre abierta de ese infortunio.
¿Cómo llega la Mujer a ser Madre? El maternaje no es aprendido, por que el aprendizaje requiere de ser consciente del nuevo conocimiento y asimilarlo, el maternaje es el resultado de procesos psíquicos inconscientes, va a razón y si se me permite decirlo así, de la posición subjetiva de la niña frente a su Madre, la madre que después vive dentro de la niña que con el paso del tiempo llegará a ser Madre.
Vuelo a la función Materna y lo hago a través de la imagen, en primera señalo que la imago es la representación de una persona, objeto; no es la persona; es decir, el cuerpo de células y órganos, si no su imagen, su representación Psíquica Inconsciente, lo que adquiera mayor relevancia. Pero pensemos ¿Cómo le viene al infante, la imagen, el mundo de la imágenes en el que nos desenvolvemos?; una dimensión de lo psíquico es lo imaginario. Los sueños, los recuerdos, lo que se hizo ayer viene a la consciencia como imágenes, la imagen es la exterioridad internalizada.
Pero en el principio el infante de pocos meses de nacido, no sabe de sí, no tiene su imagen, por lo que ante la presencia de él, frente al espejo, responde con júbilo, por que se reconoce, se sabe allí en la imagen.  Estoy hablando del Estadio del Espejo de Jacques Lacan de 1956, refiero esto por que es la madre ese espejo donde el infante se mira y obtiene una imagen, una identidad. Entra en el psicoanálisis la función de la mirada de la que hablaba Jean Paul Sartre. “La madre a través de su mirada da existencia”.
De manera que la imagen del infante, es una imagen construida desde el lugar del otro, desde la madre, el psicoanálisis plantea un verdadero lugar del otro, en donde el sujeto se constituye, y establece la posición subjetiva frente al mundo, frente al prójimo. El infante es cautivado por la imagen que ve en el espejo, que bien; los ojos de la madre son una metáfora de ese espejo. Esto es el primer tiempo del Edipo, la simbiosis, la relación de embeleso. Por esto es de entender que el primer objeto de amor sea la madre, y los canales del amor se funden en un narcisismo,   (el amor será tema de una próxima entrega).
Lacan propone la Metáfora Paterna, en la cual la madre cause el deseo, ser la causa del deseo del infante,  no ser el deseo del infante, esto se logra solo con otro llamado, pero este no esta dirigido en un primer momento hacia el infante, sino a la madre, es el llamado del Padre que le dice “es momento de dar vida Psíquica” hay que entender que si el infante se queda en la relación de embeleso, se puede decir que hay una muerte Psíquica,
“Es por la madre que tenemos Un Padre” es la madre la que tiene la capacidad de entregar al hijo al padre, es decir entregarlo a la sociedad, y en este acto se instaura una nueva dimensión de lo psíquico para el infante: lo simbólico. La madre da la vida, da el cuerpo, lo alimenta, da leche y miel, debe colmar las necesidades del niño, debe introducirlo al mundo de las imágenes y proveerlo de una imagen narcisistica,  ya la función paterna se encargará de cuestionar dicha imagen. Debe amar al hijo, pero debe ser un amor que deje ir…
De manera que el ser madre se presenta al infante como una bendición o lo contrario, tu y yo seguramente conocemos madres en los que no haya deseo alguno por el hijo, escuchamos a madres decir a hijos, “eres un estorbo” o “tu has sido un error” ¿Cómo crees que esto repercute en el infante? ¿Qué pasa con la mujer de hoy que no desea ser madre?
Reflexionemos juntos

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