viernes, 21 de diciembre de 2012

De algo mio que no es mio, Una reflexión sobre el Superyo

De algo mío que “no es mío”.
Por: Psic. Manuel Jesus Tello Colli.

Tienes que ser mas responsable, tienes que ser mas culto, tienes que ser callado, tienes que ser perfecto, tienes que ser reservado, tienes que ser amable, no puedes besar a nadie, no puedes decir que eres inteligente, no puedes demostrar afectos, no puedes pecar, no puedes sentir placer.
Muchas veces nos decimos de manera inconsciente a nosotros mismos una lista inmensa de acciones que no podemos realizar y otra más de conductas que tenemos que poner en marcha, oponernos a dicho ideal, daría como consecuencia vivir con angustia. ¿Pero como llego a mi mente dicho ideal? ¿Porque yo mismo me pongo un ideal, que no quiero alcanzar?, ¿por que yo mismo me digo que tengo que ser callado, cuando disfruto platicar? Vamos por el principio de la historia.
Cuando éramos infantes alrededor de 4 a 6 años se consolida la instancia psíquica llamada por Sigmund Freud “superyó”, la encargada de normar, vigilar y castigar tal como lo hicieron los padres; dicha instancia exhorta las conductas para que el narcisismo de cada uno de nosotros no se vea afectado, por ejemplo, si me porto mal o soy grosero, caeré de la gracia y la estima de algunos y me dejaran de amar.
El superyó busca que nunca se pierda ese amor, aun pagando costos muy altos.
El momento en el que se consolida el superyó es la terminación del Complejo de Edipo, es la voz del padre internalizado para los varones, y la madre para las mujeres, es decir, son ellos con base a su tiempo, sus experiencias, sus sufrimientos, sus alegrías, sus avatares, a su sociedad, a su falta, pero sobre todo a su amor; decidieron cual seria ese ideal que nos impondrán con sus constantes: Tu tienes, Tu debes, Tu no puedes, tu existes y existes para cumplir dicho ideal, para ser amado.
Luego entonces mi superyó ¿de donde viene? Del conjunto de normas, códigos de nuestros padres, es decir de su superyó, y a nuestros padres de donde le viene su superyó, pues del superyó de sus padres ¿no es cierto? Ves como se forma una cadena que se remite a nuestros antepasados. Es decir el superyó es la parte de la cultura que no fue introyectada, a través de nuestros padres.
Freud es su libro “el malestar en la cultura”, nos habla del sujeto y su mal-estar. Presa de una cultura que le es ajena, de una cultura que le exige, le presiona, le sanciona y castiga. Por lo que afirmo mi superyó “no es mío” no fui yo quien decidió ese ideal, lo que quiero y puedo hacer. Sin embargo ese superyó ajeno a mi, es tan mío como las células de mi cuerpo, ese superyó ajeno a mi es el que me restituye como sujeto deseante. Es el que me da existencia.
Es por eso, que existe contradicción en el sujeto, por lo un lado quieres hacer algo, y por otro lado hay una instancia que prohíbe dicha conducta, dicha instancia que vino a mi; yo no estuve al momento de su formación, no era sujeto aun, precisamente esta instancia y el Edipo en su conjunto nos da el estatus de sujeto, ¿sujeto a que? Al inconsciente.
Te invito a que hagas una reflexión profunda sobre tus actitudes y conductas; Freud en uno de sus textos dijo que el analista debe bajar las exigencias del superyó para que el sujeto se viva más feliz. Por lo que la psicoterapia psicoanalítica nos permite ese espacio y gracias a la transferencia se pueda reducir las exigencias del superyó. Pregúntate como quieres ser y no te has permito por que esa voz en la mente te dice ¡no! no puedes, proponte hacerlo, por ultimo recuerda que tu vida es tuya así que responsabilízate por ella.
Ese superyó ajeno a mi, están mío como las células de mi cuerpo, ese superyó extraño a mi, es el que me da existencia

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