“El Complejo de Edipo del varón”
Por: Psic. Manuel Jesús
Tello Collí
Les comparto una serie de reflexiones sobre el texto “El Edipo” de Juan David Nasio, uno
de los más importantes psicoanalistas de la actualidad, de nacionalidad
argentina y radicado en Francia, asistió a los seminarios dictados por Jacques
Lacan en París, siendo uno de los primeros en enseñar el discurso lacaniano en
América Latina, escritor de diferentes textos en psicoanálisis que con una
lectura amena y comprensible, muestra la vigencia del psicoanálisis en la
actualidad.
El Edipo ha sido un tema que desde el descubrimiento de
Freud ha causado interés por diversos psicoanalistas, debido a su complejidad y
a sus avatares. Siendo para Freud el fundamento de las neurosis. Para Laplanche
(2012)1 el Edipo es en sí, una neurosis, en tanto hay dos fuerzas que se
oponen, una neurosis infantil. A mediados del siglo pasado con el movimiento
psicoanalítico de J. Lacan, el Edipo se redefine y entra en la teoría el
concepto de falo, por ello Oscar Masotta, seguidor de Lacan, hará del falo el
fundamento del fundamento de las neurosis; ya que es este quien moviliza a los
tres deseantes en el tiempo edipico.
Primer Punto: “El Edipo es asunto de cuerpo, deseos, de
fantasías y placer”
Como primer tema para reflexionar, el autor señala: “El
Edipo no es una cuestión de sentimientos y de ternura; es un asunto de cuerpo,
deseos, de fantasías y placer”, lo cual nos aleja a la definición clásica del
Edipo en tanto el amor al progenitor del sexo opuesto y el odio al progenitor
del mismo sexo, esta definición es popularmente conocida, sin embargo esto no
explica el proceso de constitución del sujeto y no aporta implicaciones a la
clínica.
• Cuerpo.
Juan David Nasio, refiere que es asunto de cuerpo: Esto nos
enfrenta a dar razón sobre el cuerpo desde el psicoanálisis, lo primero que
quiero señalar es la homofonía que Lacan 2reporta, Corps (Cuerpo) y Corpse
(Cadáver); el cuerpo debe ser libidinizado, erogenizado; la pulsión inviste al
cuerpo, el psiquismo se inscribe en el cuerpo y esto es razón del Otro Materno,
esto es en sí el primer momento del Edipo; lo segundo, es que al hablar de
cuerpo, en tanto cuerpo sexuado, nos remite a la diferenciación que Freud
3señala: “masculino o femenino es la primera diferenciación es lo que ustedes
hacen al afrentarse a otro ser humano”, cuerpo que determina una identidad,
identidad sexual que se logra al concluir el complejo de Edipo. Como afirma
Masotta 4“La sexualidad empieza en el campo del Otro”.
• Deseo
Debido a la prematuración en la que nace el infante,
requiere de Otro para su supervivencia, para que haya deseo en el sujeto se
requiere del Otro que indique el objeto de deseo; hablar de deseo es hablar de
pulsión, que con Lacan 5y su trabajo sobre la dialéctica del amo y el esclavo
de Hegel, entendemos el avatar del complejo edipico, entre el deseo de ser y el
deseo del tener , deseo que será confrontado con una ley, deseo que al concluir
el Complejo de Edipo pasará de la endogamia a la exogamia.
• Fantasías
En tanto el cuerpo es libidinizado a través de la demanda
del Otro provocando en el cuerpo un placer especifico, que causa una huella
mnémica de satisfacción, la cual el sujeto infantil podrá evocar a través de la
fantasía y lograr la satisfacción, Freud 6 en su texto “el poeta y sus sueños
diurnos” refiere que la fantasía, cumple una función de consuelo; menciona Juan
David Nasio en su texto : “En suma, las sensaciones despiertan el deseo, el
deseo llama a la fantasía, y la fantasía se hace realidad a través de un
sentimiento, una conducta o una palabra”. Es importante tener claro que el
término de fantasía, nos refiere a la realidad psíquica, es decir; el sujeto
esta instalado en una realidad que le compete solo a él y es a razón de esta
que va a entender, comprender e interpretar el mundo, tal como lo afirma Freud
con las protofantasias. Siendo esto un punto importante que muestra el Edipo,
la primacía de la realidad psíquica, ya que en el complejo de Edipo, lo que
moviliza al niño, es la protofantasia de la castración, es decir; la amenaza de
la castración no es real, en tanto no hay seres castrados.
• Placer
Al término del tiempo edipico el sujeto infantil habrá
atemperado su placer y creado nuevos causes para llegar a este. El placer
psíquico siempre es satisfecho, aun devenga en la consciencia como dolor; de
manera que en ocasiones lo que es placentero para el inconsciente puede ser
doloroso para la consciencia. Podemos referir la lectura freudiana “los dos
principios del acaecer psíquico”
Segundo punto: “temor a desaparecer en las llamas del deseo”
“La crisis edipica es una insoportable tensión entre el
placer erótico y el temor entre la exaltación de desear y el temor de
desaparecer en las llamas del deseo” (Nasio, 2010) por un lado en el sujeto
infantil hay un temor a desear el acto incestuoso que como nos aclara el autor,
no esta en los campos de un padre perverso o de un niño con perturbación, sino
en el deseo del infante de retornar al vientre materno, esto tiene gran eco en
las diversas escuelas psicoanalíticas que refieren que el primer momento de la
construcción del aparato psíquico atañe a la función materna, por ejemplo
Winnicott, lo llamara “madre suficientemente buena” que a través del “Holding”
integrará lo que él llama el “islote de sensaciones”, haciendo referencia al
cuerpo; es decir la madre en su abrazo al momento de la lactancia, le da al
infante, la integración de su cuerpo; teniendo gran concordancia con las
teorizaciones que haría Lacan, sobre el estadio del espejo, en la que el sujeto
infantil encontrará su imagen en el espejo, es decir los ojos de la madre, esto
configura el primer tiempo del Edipo del infante varón, que podríamos llamar la
relación de embeleso, en donde los dos deseantes; Madre-Hijo, encuentran
complitud; por un lado, la madre desea el falo y por el otro, el niño desea ser
el falo de la madre, conviene hacer la aclaración que el falo en la teoría
psicoanalítica, es el significante del deseo o bien de la falta del otro,
siendo en la comprensión del complejo de castración donde se alcance a entender
la importancia de este concepto.
Deseo incestuoso al que el infante a su vez teme, como
afirma Nasio, el temor de desaparecer en las llamas ¿De cuál deseo? el deseo
materno, lo cual nos enfrenta al termino freudiano 7 de madre fálica, o bien,
la madre cocodrilezca en términos de J. Lacan; que se explicarán en próximas
publicaciones. Sabemos que si el sujeto infantil queda apresado en el deseo
materno deviene una estructura de psicosis y por lo tanto enfrentado a un Otro
que goza de él, esto es, el fundamento del delirio psicótico.
Tercer punto: Complejo de Castración
En líneas anteriores menciónanos el falo y su importancia en
el complejo de castración en el varón, que para su exposición, seguiremos la
propuesta metodológica de Juan David Nasio 8, la cual divide el complejo en 4
tiempos,
1. El primer
momento refiere sobre “todo mundo tiene un pene” es decir, el infante asume que
todo objeto, persona, animal, tiene un pene; esto Freud, lo teoriza a razón del
caso Juanito, es importante lo simbólico de este caso, quien presenta al niño
en la clínica, sus avatares y traumas es el padre, teniendo perfecta
homologación con lo que Lacan, teorizará sobre el Nombre del Padre, por lo cual
el sujeto puede nombrar su malestar.
2. Segundo
tiempo “El pene esta amenazado” alrededor de los 3 – 4 años la zona genital,
empieza a interesarle al menor comenzando así las autoexploraciones y las
prácticas autoeroticas, a lo cual el Otro marca un límite y amenaza verbalmente
con castigos sobre el pene.
3. Tercer
tiempo “hay seres sin pene, la amenaza entonces es real” mediante el
descubrimiento del cuerpo femenino desprovisto de pene, el niño recuerda las
amenazas verbales que en algún momento le hicieron por lo que llega a la
siguiente conclusión: “Este órgano se puede perder, o bien, me lo pueden
quitar”, esto es necesariamente cierto para el niño en tanto este haya
experimentado perdidas anteriores como menciona Freud, la primera pérdida es la
pérdida del pecho y los brazos de la madre, que durante meses sostuvo al
infante; posteriormente se pierde la primera producción del cuerpo, es decir
las heces, esto es lo que le permite al menor, fantasear sobre la castración;
pero a la vez el infante reniega de esta; al afirmar las mujeres respetables
como mi madre tienen pene; recordar la pregunta que le hace Juanito a su madre
¿Tienes hace pipi? A lo cual la madre responde que si.
4. Cuarto
momento “La madre también esta castrada” al descubrir que la madre en tanto
mujer es castrada el niño reacciona con angustia, la verdadera angustia de
castración, cabe señalar que esta angustia es vivida en el inconsciente. Esto
tiene homologación con los tiempos del complejo edipico del varón, como veremos
más adelante.
Cuarto punto: los tiempos del Edipo en el varón
1. Referimos
que el primer momento del Edipo es la relación de fusión, embeleso, de ensueño,
en donde el niño trata de identificarse con el objeto de deseo de la madre;
hacerse objeto de lo que supone le falta a la madre: “el falo”. Que como ya
dijimos es el significante del deseo, es como si el niño se preguntase ¿que
desea mi madre? para él colocarse en ese lugar, el falo en el primer momento lo
tiene la madre a través del hijo.
2. Segundo
momento, aparece el padre y entra a la estructura edipica, para hacer función
de corte, interviene como prohibición, ya que se le presenta al infante, como
alguien que tiene derecho. La función paterna es una operación simbólica que va
en dos sentidos, castra al Otro materno de tener el falo y castra al niño de
ser el falo, la castración es más un acto de corte, que una amenaza o envidia,
recae sobre un vínculo más que sobre una persona, es la ley que rompe la
ilusión de todo ser humano que se cree poseedor o de identificarse con una
omnipotencia imaginaria. Por lo que el infante renuncia a ser el objeto de la
madre, el infante se enfrenta con esa ley en la medida que descubre que la
madre se somete a esa ley.
3. Tercer
momento, llegaremos a la comprensión de este al finalizar las reflexiones sobre
el complejo de Edipo en la mujer en un próximo escrito.
Quinto punto: Masculinidad
Hablar del complejo en el varón es hablar sobre el proceso
de construcción de la masculinidad; como afirma Assoun (2006) 9 “no todo lo
masculino esta en el hombre como tampoco lo femenino es el predicado exclusivo
de la mujer”; por lo que para asumir una masculinidad hay que aceptar una
posición pasiva frente al padre, tal como trabaja en su texto Juan David Nasio,
sobre el deseo y fantasía de ser poseído por el padre. En la función de la
masculinidad hay dos paradojas fundamentales, para ser ley, fuerte, hombre, hay
que ser pasivo, sumiso frente a un hombre: “el padre” y para ganar una mujer
hay que perder una mujer es decir: “la madre”. El varón se identifica con su
padre ya que es el objeto de deseo de su madre, luego entonces diría el niño,
para tener una mujer como mi madre, debo ser como mi padre; esa así que el
varón recibe el llamado del padre a hacer acto, salir de su madre, es una
paradoja en su sentido etimológico, el varón se separa para formular un buen juicio,
es decir su deseo.
Reflexionemos juntos.
Bibliografía
(1).- Laplanche, J. (2012). La angustia. Amorrortu.
Argentina.
(2).- Lacan, J. (1977). Psicoanálisis, Radiofonía y
Televisión. Anagrama. Barcelona
(3).- Freud, S. (2006). Nuevas lecciones introductorias al
psicoanálisis, Obras completas. Amorrortu. Buenos Aires
(4).- Massotta, O. (). Lecturas Psicoanalíticas. Paidós.
Argentina.
(5).- Lacan, J. (2009). Subversión del sujeto y la
dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano; en Escritos II. Siglo XXI.
México.
(6).- Freud, S. (2006). El Poeta y sus sueños diurnos. Obras
completas. Amorrortu. Buenos Aires.
(7).- Freud, S. (2006). La cabeza de medusa, Obras
completas. Amorrortu. Buenos aires.
(8).- Nasio, J. D. (1996). La enseñanza de los 7 conceptos
cruciales del psicoanálisis. Gedisa. España
(9).- Assoun, P.L. (2006). Lecciones psicoanalíticas sobre
masculino y femenino. Nueva Visión. Argentina.