martes, 3 de septiembre de 2013

“Transferencia, Amor y Encuadre”

“Transferencia, Amor y Encuadre”
Reflexiones sobre la transferencia
Por Psic. Manuel Jesús Tello Colli

Transferencia en su uso mas común es transportar de un sitio a otro, y esto sucede también en una sesión analítica, en donde el paciente transporta algo de su historia, algo de sus primeros vínculos a la presencia del analista, esto Lacan lo trabaja con su categoría de sujeto supuesto saber, al señalar que lo primero que trasfiere un paciente a su analista, es el saber, es decir su saber, lo pone en el analista; si tomamos en consideración el inconsciente como un saber, “un saber no sabido” o un “Saber que no se sabe que se sabe” debido a la represión y a la amnesia infantil, de las causas de su síntomas no sabe conscientemente el paciente, de su posición subjetiva tampoco sabe y cree que ese otro, si lo sabe, de aquí que Julia Kristeva en su texto “en el principio era el amor” sustenta que la trasferencia es un acto de fe, de creer. Cree que el Otro, el analista  tiene esa verdad que busca, pero la verdad ya se encuentra en el paciente, por ello lo primero que se transfiere en el análisis es el Saber, al sujeto supuesto en saber.
¿Cuáles serian las condiciones para la construcción de la transferencia en la sesión analítica?, pero antes de analizar la posible respuesta, exploremos como surge la transferencia, y esto nos remite a la relación de embeleso, al primer tiempo del Edipo, en donde madre e hijo son un conjunto, una totalidad, en donde ambos  encuentran la satisfacción y anulan la falta; es menester como ya he señalado en otros escritos, que aparezca el padre, que aparezca el Otro, que permita la diferenciación y rompa la célula simbiótica; es necesario como diría Fromm “ser expulsados del paraíso” y con esto perder el objeto de complitud que se buscara en todo los demás objetos por venir. ¿Y como? ¡Por la transferencia! Para entender aun más cito a Lacan: “cualquier relación a la Presencia tiene lugar sobre un fondo de ausencia” cualquier  vínculo entre sujetos no se ve motivado por el sujeto per se, la ausencia permite la presencia, el vinculo con los sujetos, que estará matizado por la trasferencia que buscará tomar este nuevo objeto, como aquel objeto del pasado. De manera que me permite formular que la transferencia es “el lugar asignado al Otro” en el psiquismo de un sujeto.
Freud en su artículo de “puntualizaciones sobre el amor de transferencia” menciona algo que permite tener mas claro que es la transferencia, “debemos darle el carácter de amor genuino al enamoramiento que sobreviene en el tratamiento analítico”; Freud menciona “amor genuino”, no dice como si fuera amor, o ilusión de amarlo, dice “amor genuino”. Decía al comienzo de este escrito la trasferencia es un asunto de fe, de creer. Y estas son condiciones de amar. Ahora podemos decir que la transferencia es el amor, como dirá Lacan.
Hay un enamoramiento, hay amor en una experiencia analítica, ¿pero de que se enamora el paciente, del físico del analista, de su inteligencia? No,  se enamora de lo que el analista le simboliza. Se enamora del lugar del Otro, se enamora así como el sujeto infantil lo hace de su objeto edipico, es por ello que se dice “el amor edipico deviene amor transferencial”. Entonces ¿cual es el futuro de ese amor transferencial? Freud menciona: “la cura debe realizarse en abstinencia” (esto Jung no lo tenia tan claro) es decir, el mismo destino de imposible que tuvo el amor edipico.
Durante el tiempo edipico es el padre de la función que hace imposible ese amor, ¿en la experiencia analítica quien hace imposible este nuevo amor? ¡El encuadre! Es por el encuadre que la ley coloca al paciente y al analista en su lugar y función, por el encuadre y sus aspectos como la abstinencia, la función de silencio, la atención flotante etc. determina una función al analista y para el paciente la regla fundamental, “dígalo todo, hable” y la finalidad del encuentro. El encuadre ostenta la ley en la experiencia psicoanalítica.
Retomemos la pregunta que planteamos líneas antes; es necesaria la regla de la abstinencia, como menciona Juan David Nasio en su texto “como trabaja un psicoanalista”: que el analista vele el objeto y recuerde que el objeto de la pulsión es siempre insatisfactorio, el encuadre permitirá que ese amor de transferencia, devenga en neurosis de trasferencia y que ésta de cómo resultado ser curado del Otro. Esto no quiere decir que el analista se una persona distante y fría, ya Freud mismo menciona que en necesario construir una trasferencia positiva para el comienzo de una experiencia psicoanalítica.