domingo, 11 de agosto de 2013

“El Complejo de Edipo del varón”

“El Complejo de  Edipo del varón”
Por: Psic. Manuel Jesús Tello Collí

Les comparto una serie de reflexiones sobre  el texto “El Edipo” de Juan David Nasio, uno de los más importantes psicoanalistas de la actualidad, de nacionalidad argentina y radicado en Francia, asistió a los seminarios dictados por Jacques Lacan en París, siendo uno de los primeros en enseñar el discurso lacaniano en América Latina, escritor de diferentes textos en psicoanálisis que con una lectura amena y comprensible, muestra la vigencia del psicoanálisis en la actualidad.
El Edipo ha sido un tema que desde el descubrimiento de Freud ha causado interés por diversos psicoanalistas, debido a su complejidad y a sus avatares. Siendo para Freud el fundamento de las neurosis. Para Laplanche (2012)1 el Edipo es en sí, una neurosis, en tanto hay dos fuerzas que se oponen, una neurosis infantil. A mediados del siglo pasado con el movimiento psicoanalítico de J. Lacan, el Edipo se redefine y entra en la teoría el concepto de falo, por ello Oscar Masotta, seguidor de Lacan, hará del falo el fundamento del fundamento de las neurosis; ya que es este quien moviliza a los tres deseantes en el tiempo edipico.

Primer Punto: “El Edipo es asunto de cuerpo, deseos, de fantasías y placer”
Como primer tema para reflexionar, el autor señala: “El Edipo no es una cuestión de sentimientos y de ternura; es un asunto de cuerpo, deseos, de fantasías y placer”, lo cual nos aleja a la definición clásica del Edipo en tanto el amor al progenitor del sexo opuesto y el odio al progenitor del mismo sexo, esta definición es popularmente conocida, sin embargo esto no explica el proceso de constitución del sujeto y no aporta implicaciones a la clínica.
•             Cuerpo.
Juan David Nasio, refiere que es asunto de cuerpo: Esto nos enfrenta a dar razón sobre el cuerpo desde el psicoanálisis, lo primero que quiero señalar es la homofonía que Lacan 2reporta, Corps (Cuerpo) y Corpse (Cadáver); el cuerpo debe ser libidinizado, erogenizado; la pulsión inviste al cuerpo, el psiquismo se inscribe en el cuerpo y esto es razón del Otro Materno, esto es en sí el primer momento del Edipo; lo segundo, es que al hablar de cuerpo, en tanto cuerpo sexuado, nos remite a la diferenciación que Freud 3señala: “masculino o femenino es la primera diferenciación es lo que ustedes hacen al afrentarse a otro ser humano”, cuerpo que determina una identidad, identidad sexual que se logra al concluir el complejo de Edipo. Como afirma Masotta 4“La sexualidad empieza en el campo del Otro”.
•             Deseo
Debido a la prematuración en la que nace el infante, requiere de Otro para su supervivencia, para que haya deseo en el sujeto se requiere del Otro que indique el objeto de deseo; hablar de deseo es hablar de pulsión, que con Lacan 5y su trabajo sobre la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel, entendemos el avatar del complejo edipico, entre el deseo de ser y el deseo del tener , deseo que será confrontado con una ley, deseo que al concluir el Complejo de Edipo pasará de la endogamia a la exogamia.
•             Fantasías
En tanto el cuerpo es libidinizado a través de la demanda del Otro provocando en el cuerpo un placer especifico, que causa una huella mnémica de satisfacción, la cual el sujeto infantil podrá evocar a través de la fantasía y lograr la satisfacción, Freud 6 en su texto “el poeta y sus sueños diurnos” refiere que la fantasía, cumple una función de consuelo; menciona Juan David Nasio en su texto : “En suma, las sensaciones despiertan el deseo, el deseo llama a la fantasía, y la fantasía se hace realidad a través de un sentimiento, una conducta o una palabra”. Es importante tener claro que el término de fantasía, nos refiere a la realidad psíquica, es decir; el sujeto esta instalado en una realidad que le compete solo a él y es a razón de esta que va a entender, comprender e interpretar el mundo, tal como lo afirma Freud con las protofantasias. Siendo esto un punto importante que muestra el Edipo, la primacía de la realidad psíquica, ya que en el complejo de Edipo, lo que moviliza al niño, es la protofantasia de la castración, es decir; la amenaza de la castración no es real, en tanto no hay seres castrados.
•             Placer
Al término del tiempo edipico el sujeto infantil habrá atemperado su placer y creado nuevos causes para llegar a este. El placer psíquico siempre es satisfecho, aun devenga en la consciencia como dolor; de manera que en ocasiones lo que es placentero para el inconsciente puede ser doloroso para la consciencia. Podemos referir la lectura freudiana “los dos principios del acaecer psíquico”

Segundo punto: “temor a desaparecer en las llamas del deseo”
“La crisis edipica es una insoportable tensión entre el placer erótico y el temor entre la exaltación de desear y el temor de desaparecer en las llamas del deseo” (Nasio, 2010) por un lado en el sujeto infantil hay un temor a desear el acto incestuoso que como nos aclara el autor, no esta en los campos de un padre perverso o de un niño con perturbación, sino en el deseo del infante de retornar al vientre materno, esto tiene gran eco en las diversas escuelas psicoanalíticas que refieren que el primer momento de la construcción del aparato psíquico atañe a la función materna, por ejemplo Winnicott, lo llamara “madre suficientemente buena” que a través del “Holding” integrará lo que él llama el “islote de sensaciones”, haciendo referencia al cuerpo; es decir la madre en su abrazo al momento de la lactancia, le da al infante, la integración de su cuerpo; teniendo gran concordancia con las teorizaciones que haría Lacan, sobre el estadio del espejo, en la que el sujeto infantil encontrará su imagen en el espejo, es decir los ojos de la madre, esto configura el primer tiempo del Edipo del infante varón, que podríamos llamar la relación de embeleso, en donde los dos deseantes; Madre-Hijo, encuentran complitud; por un lado, la madre desea el falo y por el otro, el niño desea ser el falo de la madre, conviene hacer la aclaración que el falo en la teoría psicoanalítica, es el significante del deseo o bien de la falta del otro, siendo en la comprensión del complejo de castración donde se alcance a entender la importancia de este concepto.
Deseo incestuoso al que el infante a su vez teme, como afirma Nasio, el temor de desaparecer en las llamas ¿De cuál deseo? el deseo materno, lo cual nos enfrenta al termino freudiano 7 de madre fálica, o bien, la madre cocodrilezca en términos de J. Lacan; que se explicarán en próximas publicaciones. Sabemos que si el sujeto infantil queda apresado en el deseo materno deviene una estructura de psicosis y por lo tanto enfrentado a un Otro que goza de él, esto es, el fundamento del delirio psicótico.

Tercer punto: Complejo de Castración
En líneas anteriores menciónanos el falo y su importancia en el complejo de castración en el varón, que para su exposición, seguiremos la propuesta metodológica de Juan David Nasio 8, la cual divide el complejo en 4 tiempos,
1.            El primer momento refiere sobre “todo mundo tiene un pene” es decir, el infante asume que todo objeto, persona, animal, tiene un pene; esto Freud, lo teoriza a razón del caso Juanito, es importante lo simbólico de este caso, quien presenta al niño en la clínica, sus avatares y traumas es el padre, teniendo perfecta homologación con lo que Lacan, teorizará sobre el Nombre del Padre, por lo cual el sujeto puede nombrar su malestar.
2.            Segundo tiempo “El pene esta amenazado” alrededor de los 3 – 4 años la zona genital, empieza a interesarle al menor comenzando así las autoexploraciones y las prácticas autoeroticas, a lo cual el Otro marca un límite y amenaza verbalmente con castigos sobre el pene.
3.            Tercer tiempo “hay seres sin pene, la amenaza entonces es real” mediante el descubrimiento del cuerpo femenino desprovisto de pene, el niño recuerda las amenazas verbales que en algún momento le hicieron por lo que llega a la siguiente conclusión: “Este órgano se puede perder, o bien, me lo pueden quitar”, esto es necesariamente cierto para el niño en tanto este haya experimentado perdidas anteriores como menciona Freud, la primera pérdida es la pérdida del pecho y los brazos de la madre, que durante meses sostuvo al infante; posteriormente se pierde la primera producción del cuerpo, es decir las heces, esto es lo que le permite al menor, fantasear sobre la castración; pero a la vez el infante reniega de esta; al afirmar las mujeres respetables como mi madre tienen pene; recordar la pregunta que le hace Juanito a su madre ¿Tienes hace pipi? A lo cual la madre responde que si.
4.            Cuarto momento “La madre también esta castrada” al descubrir que la madre en tanto mujer es castrada el niño reacciona con angustia, la verdadera angustia de castración, cabe señalar que esta angustia es vivida en el inconsciente. Esto tiene homologación con los tiempos del complejo edipico del varón, como veremos más adelante.

Cuarto punto: los tiempos del Edipo en el varón
1.            Referimos que el primer momento del Edipo es la relación de fusión, embeleso, de ensueño, en donde el niño trata de identificarse con el objeto de deseo de la madre; hacerse objeto de lo que supone le falta a la madre: “el falo”. Que como ya dijimos es el significante del deseo, es como si el niño se preguntase ¿que desea mi madre? para él colocarse en ese lugar, el falo en el primer momento lo tiene la madre a través del hijo.
2.            Segundo momento, aparece el padre y entra a la estructura edipica, para hacer función de corte, interviene como prohibición, ya que se le presenta al infante, como alguien que tiene derecho. La función paterna es una operación simbólica que va en dos sentidos, castra al Otro materno de tener el falo y castra al niño de ser el falo, la castración es más un acto de corte, que una amenaza o envidia, recae sobre un vínculo más que sobre una persona, es la ley que rompe la ilusión de todo ser humano que se cree poseedor o de identificarse con una omnipotencia imaginaria. Por lo que el infante renuncia a ser el objeto de la madre, el infante se enfrenta con esa ley en la medida que descubre que la madre se somete a esa ley.
3.            Tercer momento, llegaremos a la comprensión de este al finalizar las reflexiones sobre el complejo de Edipo en la mujer en un próximo escrito.

Quinto punto: Masculinidad
Hablar del complejo en el varón es hablar sobre el proceso de construcción de la masculinidad; como afirma Assoun (2006) 9 “no todo lo masculino esta en el hombre como tampoco lo femenino es el predicado exclusivo de la mujer”; por lo que para asumir una masculinidad hay que aceptar una posición pasiva frente al padre, tal como trabaja en su texto Juan David Nasio, sobre el deseo y fantasía de ser poseído por el padre. En la función de la masculinidad hay dos paradojas fundamentales, para ser ley, fuerte, hombre, hay que ser pasivo, sumiso frente a un hombre: “el padre” y para ganar una mujer hay que perder una mujer es decir: “la madre”. El varón se identifica con su padre ya que es el objeto de deseo de su madre, luego entonces diría el niño, para tener una mujer como mi madre, debo ser como mi padre; esa así que el varón recibe el llamado del padre a hacer acto, salir de su madre, es una paradoja en su sentido etimológico, el varón se separa para formular un buen juicio, es decir su deseo.
Reflexionemos juntos.

Bibliografía
(1).- Laplanche, J. (2012). La angustia. Amorrortu. Argentina.
(2).- Lacan, J. (1977). Psicoanálisis, Radiofonía y Televisión. Anagrama. Barcelona
(3).- Freud, S. (2006). Nuevas lecciones introductorias al psicoanálisis, Obras completas. Amorrortu. Buenos Aires
(4).- Massotta, O. (). Lecturas Psicoanalíticas. Paidós. Argentina.
(5).- Lacan, J. (2009). Subversión del sujeto y la dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano; en Escritos II. Siglo XXI. México.
(6).- Freud, S. (2006). El Poeta y sus sueños diurnos. Obras completas. Amorrortu. Buenos Aires.
(7).- Freud, S. (2006). La cabeza de medusa, Obras completas. Amorrortu. Buenos aires.
(8).- Nasio, J. D. (1996). La enseñanza de los 7 conceptos cruciales del psicoanálisis. Gedisa. España

(9).- Assoun, P.L. (2006). Lecciones psicoanalíticas sobre masculino y femenino. Nueva Visión. Argentina.

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