"El Complejo de
Edipo de la niña"
Por: Psic. Manuel Jesús
Tello Collí
Introducción
Me permito hacer un sencillo recorrido por el Edipo de la
niña, tomando como base el texto “El Edipo” de Juan David Nasio; lo primero que
señalo es que no hay semejanza en el desarrollo psíquico del varón y la niña
veremos las diferencias: en el varón el complejo de castración y el complejo
Edipo suceden a la par; en la mujer el Complejo de castración la impulsa a
desear al padre y así entrar al complejo de Edipo; en el varón el primer objeto
de amor es la madre y también es ella objeto de amor en el tiempo edipico; en
la niña su primer objeto de amor es la madre y en el tiempo Edipo tendrá que
hacer un viraje al padre; así como también en la niña hay un cambio de zona
erógena, que el varón no realiza.
Según Freud en la primera de sus teorías sexuales infantiles
consiste en atribuir a toda persona, incluyo a la mujer, órganos genitales
masculinos como los que el niño conoce por su propio cuerpo 1 de manera que
para el infante solo existe un sexo y es el masculino, la diferencia de los
sexos, es el resultado de procesos Psíquicos Complejos, tenemos un primer
momento “la premisa universal del pene” esto en la niña recibe el nombre de
complejo de masculinidad, ya que cree que su clítoris es un pene pequeño
¿Por qué del pene y no de la vagina? Debido a dos razones
afirma Masotta 2 primero la razón clínica: es decir a través de la escucha de
los pacientes y en Especial de “Juanito”, el cual le atribuía pene a todos lo
objetos, animales y sujetos, y la razón Estética: ya que es un órgano que
sobresale del cuerpo y es visible, en cambio la vagina para la misma niña es
inexistente en los primeros años, la erogenizacion de la vagina, también es el
resultado de procesos psíquicos complejos.
Primer punto: lo preedipico y la envidia del Pene
La mujer tiene dos zonas genitales predominantes: la vagina
órgano femenino propiamente dicho, y el clítoris, órgano análogo al pene
masculino. Durante muchos años la vagina es virtualmente inexiste(…) lo
esencial de la genitalidad femenina debe girar alrededor del clítoris de la
infancia. (Freud, 1931).3 La niña ignora la existencia de la vagina, como
menciona Freud, lo preedipico gira en torno del clítoris, en la relación de
embeleso, la niña tiene el deseo de poseer a la madre, de volver al vientre
materno, de esta relación madre- hija surgen implicaciones clínicas importantes
como el superyó en la mujer.
Para comprender la envidia del pene, que es el nombre que
recibe el complejo de castración en la niña, lo haremos a través de tres
tiempos que propone Juan David Nasio 4
1. “Todo
mundo tiene pene”: la creencia infantil que todo ser vivo u objeto posee este
atributo. Esto es otra forma de entender el narcisismo; en la medida que la
madre ame y cubra las necesidades del menor este se creerá como merecedor de
todo, “sin falta”. Todo tiene pene en tanto la función materna permite la
creencia que anula la falta,
2. El
clítoris es demasiado pequeño: “yo fui castrada”; ante la evidencia del cuerpo
del varón provisto de pene, ella se da cuenta que su clítoris no es un pene.
3. “La Madre
también está castrada resurgimiento del odio hacia la madre”: La niña considera
al principio su castración como un infortunio individual, y solo paulatinamente
lo va extendiendo a otras criaturas femeninas y por último, también a la madre.
El objeto de su amor era la madre fálica; con el descubrimiento de que la madre
está castrada se le hace posible abandonarla como objeto amoroso, y entonces
los motivos de hostilidad, durante tanto tiempo acumulados, vencen en toda
línea (Freud, 1933). 5 La niña al saber que la madre esta castrada, responde
con odio, pudiera entender este odio como la queja, la demanda de amor de la
hija a la madre, por hacerla salir de esa creencia que anula la falta.
Esto le permite a la niña tener tres salidas posibles a este
complejo:
• La
asexualidad, la renuncia a toda práctica sexual u objeto sexual, ya que no hay
una envidia del pene.
• La
homosexualidad, que se funda en el deseo de ser dotada de pene, es decir que la
niña no salga del complejo de masculinidad; podemos ver como la mujer podríamos
decir nace homosexual, y la conquista de la heterosexualidad y su feminidad
estará en función del padre, por ello afirma Nasio que la mujer mas femenina
tiene a su padre introyectado.
• El deseo
de tener sustituto de pene, mediante la ecuación simbólica Hijo = Falo y para
lograrlo se dirige al padre. En la niña el complejo de Edipo es una formación
secundaria: lo preceden y lo preparan las repercusiones del complejo de
castración. En lo que refiere a la relación entre los complejos de Edipo y de
castración surge un contraste fundamental entre ambos sexos. Mientras el
complejo de Edipo en el varón se aniquila en el complejo de castración, el de
la niña es posibilitado e iniciado por el complejo de castración. Esta
contradicción se explica considerando que el complejo de castración actúa
siempre en el sentido dictado por su propio contenido: inhibe y restringe la
masculinidad, estimula la femineidad (Freud, 1925) 6
Segundo punto: los tiempos edipicos.
Podemos tomar como referencia los tiempos edipicos que hemos
descritos en el documento anterior; sin embargo hay que hacer ciertos
señalamientos, ya que la niña en el complejo de Edipo propiamente dicho ya
habrá hecho dos cambios importantes, cambio de objeto amoroso, y cambio de zona
erógena, es decir que haya libidinizado la vagina. Para dirigirse al padre,
pero no a ese lugar por el padre, si no por lo que el padre le puede dar, que
es el hijo, ella busca en sí al hijo. ¿Por qué? Recordar que para que llegue
este momento la niña debió a ver perdido a la madre y Freud señala que ante la
pérdida de un objeto de amor el yo se identifica a dicho objeto:
“cuando hemos perdido un objeto o hemos tenido que renunciar
a él, nos compensamos , a menudo, identificación con él, erigiéndolo de nuevo
en nuestro yo, de manera que, en este caso, la elección de objeto retroceda a
la identificación” (Freud, 1933) 7
“cuando se ha perdido un objeto amoroso, la reacción más
obvia consiste en identificar se con él, como si quisiera recuperarlo desde
adentro” (Freud, 1938) 8
La función paterna deberá prohibir los deseos de la niña, es
decir deberá frustrar los ahnelos de ser la “pareja” del padre y mostrar el
objeto de su deseo, es decir, la esposa; de este modo la niña al igual que el
niño entiende que tienen que producir su propio límite y vincular el deseo con
la ley.
Como refiere Joel Dör 9 la niña abandona la posición de ser
el objeto de deseo de la madre, y se identifica ella, ya que la madre sabe
donde esta el falo, donde puede ir a tomarlo, que es por el lado del padre. En
el caso de varón renuncia a ser el falo de la madre y se identifica con el
padre que supuestamente tiene el falo.
En relación a la pregunta que se genero en el primer escrito
de este taller, sobre la función paterna quiero señalar que ante las nuevas
formas de hacer familia; como familias monoparentales, homosexuales,
reconstruidas, ¿Cómo ubicar al padre? la función paterna; es eso, una función,
una operación en el orden de lo simbólico, la cual no atañe solo al padre de la
biología; la función puede hacerla un tío, un abuelo, el maestro, el sacerdote
o bien la madre misma a través de su discurso, es decir el “padre” debe estar
presente en su discurso. No es lo mismo que una madre diga: “has lo que te
digo, por que lo digo yo” a decir “has tu tarea, recuerda que a papá (o
maestro, o abuelo etc.) te ha pedido que la hagas antes que él llegue”, esta
función pone orden e introduce al padre, enfrenta al niño a poner un limite,
teniendo como modelo a la madre; ya que ella permitirá la entrada del padre o
no. como refiere Lacan en su Seminario sobre las formaciones del Inconsciente:
“ El lazo estrecho entre el hecho de que la madre se remita a una ley que no
sea la suya, y que en realidad el objeto de su deseo es poseído por ese mismo
otro a cuya ley ella se remite” y agrega: “nos da la clave de la relación del
Edipo… de esta relación de la madre que les pido que aíslen como relación no
con el padre, sino con la palabra del padre”. De manera que ante estas nuevas
formas de hacer familia, la función paterna puede ser realizada por algún
familiar, o bien por la madre misma.
Tercer punto: Falo simbólico
Como ya hemos señalado el falo es el significante del deseo
o bien de la falta; falta por la cual se organiza la diferencia de los sexos,
la estructura psíquica y la sexualidad. Como he mencionado la presencia de la
falta motoriza en la mujer la conquista de la feminidad, que como afirma Lacan
10 al utilizar el termino Privación, ya que en sí no hay mujeres castradas, si
no privadas de un objeto simbólico; no del pene, sino del falo, que permitirá
el encuentro con el varón en busca del hijo, y así anular la falta. Que le
permite a la mujer Poner en lo real el simple orden de lo simbólico. De aquí la
importancia del hijo para la madre ya que mediante la ecuación simbólica el
hijo es el falo, en lo simbólico.
Por lo anterior se puede decir que el desarrollo psíquico de
la mujer se da en dos partes; la primera de las cuales tiene un carácter
masculino donde el objeto de amor es la madre, y la zona erógena; el clítoris,
durante este periodo la niña esta animada por el deseo incestuoso de poseer a
la madre, el jubilo de tenerla completamente para sí, y adopta una posición
puramente masculina y la segunda es específicamente femenina, donde por objeto
de amor se tienen al padre y como zona erógena a la vagina, que albergue al
pene y permita la concretización del hijo y lo que lleva a la mujer a la
asunción de la feminidad es la “envidia del pene”.
Jacques Alain Miller en su texto “los divinos detalles” 11
nos cuenta la historia de Osiris e Isis, madre e hija, y el intento de Isis por
restituir el monumento de su madre:
“la única parte del cuerpo de Osiris que Isis no pudo hallar
fue el miembro viril. Tifón, tan pronto se lo arranco, lo tiro al rio, y lo
comieron el lepidoto, el pagro y el oxirrinco. De ahí el horror inspirado a
esos peces. Para reemplazar el miembro, Isis hizo una imitación, consagrado la
diosa de este modo el falo, cuyas fiestas celebran todavía los egipcios”.
¿Acaso esto muestra el avatar Edipo de la niña, restituir a
su madre?
Reflexionemos juntos
Bibliografía
(1).- Freud, S. (2006). Tres ensayos para una teoría sexual
infantil, Obras completas. Amorrortu. Buenos Aires
(2).- Masotta, O. (2008). Lecturas de psicoanálisis. Paidos.
Mexico.
(3).- Freud, S. (2006). Sobre la sexualidad femenina, Obras
completas. Amorrortu. Buenos Aires
(4).- Nasio, J. D. (1996). La enseñanza de los 7 conceptos
cruciales del psicoanálisis. Gedisa. España
(5).- Freud, S. (2006). La feminidad, Obras completas.
Amorrortu. Buenos Aires
(6).- Freud, S. (2006). Algunas consecuencias psíquicas de
la diferencia de los sexos. Obras completas. Amorrortu. Buenos Aires.
(7).- Freud, S. (2006).disección de la personalidad, Obras
completas. Amorrortu. Buenos aires.
(8).- Freud, S. (2006).esquema de psicoanálisis, Obras
completas. Amorrortu. Buenos Aires
(9).- Dor, J. (2000). Introducción a la lectura de Lacan.
Gedisa. España.
(10).- Lacan, J. (2007). Las formaciones del Inconsciente.
Paidos. Argentina.
(11).- Miller, J. A. (2010). Los divinos detalles. Paidos.
Argentina.

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