jueves, 24 de septiembre de 2009

POR EL CAMINO DE SIGMUND FREUD


POR EL CAMINO DE SIGMUND FREUD.

(Segunda parte de tres)

Por: Psic. Manuel Jesús Tello Colli

«Creo que esto es lo más importante que ambos podremos comunicar al mundo» Sigmund Freud refiriendose a Josef Breuer

La formación.

Sigmund Freud fue siempre un excelente estudiante, gracias a que poseía una extraordinaria capacidad intelectual, que le permitió, durante los siete años de escuela, ser el primer alumno. Su sed de gloria y elogio le impulsaba a sobresalir de sus iguales.

El mismo señala: “en ningún momento sentía inclinación especial por la carrera de medico me impulsaba antes bien una especie de curiosidad, dirigida mas hacia el genero humano, que a los objetos naturales”.

Siempre tuvo el interés por lo psicológico, por lo que después llamaría el inconciente, por encima de lo observable, de lo objetivo, de lo natural, de lo biológico.

En 1873, ingresa a la Universidad de Viena, donde de igual manera lucho contra el rechazo por ser judío, y a que los demás buscaban a serlo inferior, para estudiar la carrera de medicina, que comprendía entonces cinco años, realizo una especialidad y participo en diversos trabajos de investigación, lo que hizo que a la edad de 25 años, 13 años después de ingresar, titularse como medico.

En sus primero trabajos estuvo durante seis meses en el Instituto de Anatomía Cerebral, dirigido por Meynert, a quien admiraba, siendo el quien le propuso que se dedicara a la anatomía cerebral, y que además asumiera sus labores de conferenciante, ya que Meynert, ya estaba entrado de edad. Pero Freud se negó; creyendo en un futuro mas prometedor.

A la edad de 29 años, obtuvo una beca para estudiar en Paris con Jean Martin Charcot, quien influencio de gran manera, y creo en el la pequeña chispa del psicoanálisis; al escuchar a Charcot decir “pero… ¡siempre lo mismo! ¡siempre la sexualidad!. Poco a poco la vinculación con Charcot y Freud se fue haciendo estrecha y finalmente el gran maestro francés le propuso que tradujera al alemán sus obras.

En 1889, a la edad de 33 años, en la cuidad de Nancy, perfecciona su técnica hipnótica. ha su regreso Freud recordó el caso de una histérica que había reaccionado ante la técnica determinada y se puso en contacto con el doctor Breuer, famoso medico vienes, por lo que paso cuatro años utilizando este método.

En el año de 1893 en colaboración con el mismo Breuer dieron publicidad a un trabajo titulado “sobre el mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos” y dos años mas tarde “estudios sobre la histeria” donde se pone de manifiesto el conciente y lo inconciente. Algunos autores señalan este libro como el inicio de psicoanálisis.

Y la amistad entre Breuer y Freud, se fue consolidando, los biógrafos señalan que frecuentaba la casa de Breuer y a su familia

El conflicto.

La diferencia que surgió entre ellos fue acerca del mecanismo ultimo e la producción de la histeria, Breuer se inclinaba por una teoría fisiológica a lo que Freud se oponía, ya que el consideraba un factor emocional, deseos e impulsos directos que era muy semejantes a los de la vida diaria. A lo que Breuer en recuerdo de su famosa paciente Ana O. que le hizo una escena amorosa, por eso cuando Freud decia que lo sexual tenia importancia en lo etiologico; Breuer revivia aquella situación traumatica. Por lo que poco a poco su amistad se fue perdiendo.

El primer rechazo.

Al regreso de su viaje a Paris con Charcot, comunica a la Sociedad de Medicina de Austria, el fruto de sus observaciones sobre un caso de Histeria Masculina, por lo que fue objeto de burlas, y risas. El doctor Billroth celebre cirujano de la epoca, se levanto en plena sesión para decirle que no comprendía como podía hablar de una histeria masculina, cuando su génesis viene de la Vagina (de ahí su nombre) que era lo que se creía en la época. Por lo que los médicos allí reunidos lo incitaron a buscar un caso que pudiera calificarse como histeria masculina, a lo que todos le cerraron las puertas para su investigación y cuando lo consiguió, lo escucharon con indiferencia y sin ningún merito.

Ya en el umbral de la muerte de Meynert su ex profesor y ex amigo que también se encontraba entre sus retractores, le confeso a Freud: “siempre he sido uno de los mas bellos casos de histeria entre los hombres”.

Durante todo el año siguiente no hallo lugar donde dictar sus clases, por lo que se retiro de la vida académica. Cuanta fortaleza hay en Freud, que salio abante y glorioso, ante las adversidades como esta, el primero de muchos de los rechazos de los ilustres de la época, los cuales no eclipsaron su búsqueda, su misión, su destino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario